Hitler y Jesús en un diálogo observado por Freud, acerca de los migrantes y de las miserias.

Resulta cada vez más complejo encontrar los sesgos de humanidad que nos barruntan tras el imperio de lo moderno que nos somete a despresurizarnos de nuestras características más elementales de seres humanos. Quiénes abonamos la interpretación de que lo más elemental o sustancioso del filosofar, por ende de lo humano, habita en el lenguaje poético, tanto en su musicalidad como en sus metáforas (en la combinación de las mismas), nos debemos una indagación de esta naturaleza, golpeando el sentir de la supuesta opinión pública o publicada, recreando personajes execrables, no para reconstituirlos o banalizarlos en su mal, mucho menos para ser acusados como promotores o exaltadores de terroristas o genocidas (como ya ha ocurrido, títeres mediante), sino simplemente para evidenciarnos en nuestro cruento envilecimiento, que parece no tener fin. La cultura también, entendida ésta como la perpetración de conductas que muchas veces no se ponen en cuestión por su habitualidad inercial, colabora con su violencia deshumanizante que nos acostumbra a convivir con nuestra parte más abyecta. La Tauromaquia en España es el ejemplo más acabado, como el boxeo o las luchas libres de inocencia socialmente aceptadas y sumamente redituables en cualquier parte del mundo. Pero claro, seguirá siendo mucho más cuestionable el mencionar, a un genocida, como el que mencionamos o el que recordamos, por intermedio de la palabra convertida en arte, y esto mismo habla de cómo y porque estamos como estamos, tirando las sobras a los migrantes que huyen de las fronteras alambradas de un occidente del que ha quedado una carroña nauseabunda que se pudre lentamente.

Diálogo Ficcional:

Jesús(interroga a Hitler en forma irónica): ¿Qué vas a hacer esta noche?

Hitler(sardónico): No recuerdo lo que hice anoche.

J(intranquilo): No, esta noche.

H(parco): Todas mis noches solo me llevan a un mañana.

J(con cierto lentitud): Pero hay noches y noches…

H(seguro): Claro pero todas terminan en un mañana.

J(sagaz y con un ademán): ¿Y las mujeres?

H: A ellas les agrada la noche…y viven cada imperio de la luna sin pensar en el mañana….(rompe con su frialdad sin perder el sesgo irónico) y a usted ¿qué le parecen los amigos?

J(sorprendido, realiza un gesto que denota vasta seriedad): Acompañan, ayudan, reconfortan y traicionan.

H(punzante): ¿sufrió?

J(con la mirada fija en un punto): Sufrió para gozar y gocé de cada sufrimiento. De todos modos nunca me decidí por ninguno de los extremos. (Sagaz) ¿A todo esto, tuvo miedo?

H(con tono convincente): Por supuesto, las cucarachas me causan espanto.

J(intranquilo y con un gesto rápido): Hablo de otro tipo de miedo.

H(con ojos irritados t con un tono firme): ¡A no!, por la noche también temo…a las cucarachas por supuesto. (Mirando con curiosidad) ¿Y qué hay de sus amigos?

J(Baja la mirada y luego alza su mano derecha): Leales, convencidos, extremistas y excesivamente firmes, ni las traiciones pudieron doblegarlos.

H(sobresaltado y bastante apurado): Si tuviera que elegir entre una manzana y una naranja, ¿ con cuál se quedaría?

J(más que convencido, contesta en forma lenta y doctrinal): De las dos haría un único fruto…ante tal situación ¿usted qué haría?

H(amaga a pararse): Sin duda me comería la manzana y regalaría la naranja a alguna mujer que guste de la noche, ahora que recuerdo ¿qué hará esta noche?

J(se para): Tratar de convertirla en día, para transformar a los traidores en amigos y a las manzanas y naranjas en un único fruto, ¿qué te parece?

H(también de pie): No sé, yo me conformo con huir de las cucarachas y esperar en la noche la llegada del día.

Freud(intranquilo, se para e interrumpe): Señores, creo que hablan lenguajes diferentes, ni siquiera el uno como el otro se han esforzado en comprenderse, iluminemos este obscuro sendero… (Con un gesto animoso) cuente un chiste, ¿amigo?

J(más que animado): Tengo uno, ¿Saben cómo le dicen al hombre?…trabajador… porque pasa ocho horas en un oficio, otras tantas duerme y las que restan las comparte con sus iguales.

Las risas se extienden a granel.

H(con la sonrisa aun dibujada en el rostro): Yo tengo otro…¿cómo le dicen a la mujer?…el ser perfecto…porque son bellas, inteligentes, dan vida y terminan con un hombre.

Nuevamente risas en general.

Freud(con seriedad): De acuerdo a sus…

J(interrumpe a Freud y dirigiéndose a Hitler): Espere, espere, ¿ya recordó lo que hizo anoche?

Poemas finales que se han encontrado y que testimoniarían la existencia verídica de este diálogo…

Al ver asomar una pálida luz

Los temidos espectros en tierra reinaban

Bajo llantos y vestidos de sangre con fuerza me sacaron

Costumbres y modos sin detrimentos imponían

Sometido a vil debilidad, avance obstáculo tras obstáculo

Maniáticos de la procreación resultaron ser

Cada temor una queja despertaba, las ilusiones devenían en lúgubres noches

Conseguían saciar la gula de sus caprichos

Durante años coseche la importancia del dolor y ante tanta obscuridad una luz traicionó

Transitaban bastos senderos, levantaban con herejía ambiguas banderas

Mi lucha acrecentaba como cascada las piedras de argumentos

Nadie juzgaba a las pendencieras, ególatras y soberbias, diseminaban su hez

Con el mal mayor me topé y demostraron su inabarcable poder

Ser un líder como pena mayor, por pura perfidez

Pese a intentar un desertor del destino ser, jamás opción tuve

Disputas intestinas poseían y me otorgaron un mando

Mis temores, dudas y vergüenzas canjeados fueron

Oropeles, signos y uniformes a cambio recibí

Por mi deber, imposición mediante, mi alma recicle y bajo una máscara

Teñida de espanto y de dolor un cometido cumplí

A las miserables y abyectas criaturas nada les importo

Y como un ogro feroz mi imagen en la tierra se difundió

¿Quién podrá sacarme el espanto y el dolor, de haber sido una burda marioneta?

Recompensarme por tanto sacrificio ajeno, y aun tener que ver como los millones de insectos

Que dolor, espanto y responsabilidad me dieron, siguen viviendo amparadas bajo

Las bondades del sol.

Cena o almuerzo en nada modifican                      De polvo son

El cuerpo tirano, lo mismo los elimina                  un soplo los derriba

Faltan amigos en esta gran cita                               con una coraza arman

Ustedes me quedan, la traición no se limita           pero con sus ojos arriba miran

Vino o agua, la sed por ellas grita                           Ya nada importa, mis deseos o pasiones

Esclavo, rey o ermita                                             La mujer me excita

Da igual                                                                  y el hombre pena brinda

Por fe me crucifican                                               mi padre no oye las quejas de mi cuerpo

manzana traidora, serpiente venenosa                    Rezan por fe

por culpa de ellos                                                    Pecan por la carne

a un calvario penoso                                               con la diestra saludan

con espinas y coronas                                              y con siniestra olvidan

que el peso de sus bolsillos

a costa de dolores aumenta día a día

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